El dinero de Epstein en el petróleo venezolano. Su corredor era Francisco D’Agostino, el “intocable”

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Por Estefano Tamburrini

Ni siquiera Caracas se salvó de los tentáculos de Jeffrey Epstein. El empresario estadounidense, fallecido en 2019 y condenado por abusos sexuales y tráfico de menores, invirtió hasta 4,5 millones de dólares en bonos emitidos por el gigante petrolero estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA). Su corredor de referencia era Francisco D’Agostino, también empresario hispano-venezolano, arrestado en Bardonecchia el 5 de enero por una orden de captura de Interpol y liberado cinco días después por decisión del Tribunal de Apelación de Turín, a pesar de la solicitud de extradición de Caracas.

Existen graves indicios de culpabilidad, pero hay que tener en cuenta la situación existente en Venezuela respecto a las condiciones de los detenidos en las cárceles”, fue la motivación con la que la jueza Alessandra Pfiffner descartó una posible extradición a Caracas, donde D’Agostino está acusado de “estafa agravada”, “tráfico y comercio ilícito de recursos o materiales estratégicos”, “blanqueo de dinero” y otros delitos.

D’Agostino —cuñado de Luis Alfonso de Borbón y del ex parlamentario venezolano Henry Ramos Allupfue invitado a Little Saint James, más conocida como Epstein Island, donde estrechó una relación de amistad con el empresario estadounidense, según se desprende del intercambio de correos electrónicos desclasificados por el Departamento de Estado de Estados Unidos.

Me divertí muchísimo”, escribió D’Agostino a Epstein en un correo fechado el 2 de octubre, refiriéndose a una mujer apodada “Water Gazelle”: “Es realmente impresionante… Qué chica tan bella e inteligente”. En el mismo mensaje, D’Agostino expresa su deseo de iniciar con Epstein “una amistad divertida y duradera”, con la intención de “explorar las diversas posibilidades de ganar dinero juntos”.

En su correspondencia (del 22 de octubre de 2012), D’Agostino proponía a Epstein una lista de nueve personas para reunirse durante un eventual viaje a Caracas. Entre ellas: Baldo Sansò (cuñado del ex presidente de PDVSA Rafael Ramírez), el empresario Oswaldo Cisneros y Alejandro Betancourt, CEO de Derwick, que —según Transparencia Venezuela— habría facturado un sobreprecio de 3.000 millones de dólares a PDVSA. “¿Almorzamos con él?”, pregunta D’Agostino.

Al principio Epstein se muestra prudente: menciona una primera disponibilidad (“el 26 de noviembre, si se puede ir”) y espera la reelección presidencial de Hugo Chávez en octubre de 2012, que considera “genial”, pensando en la estabilidad económica del país. En las semanas siguientes, D’Agostino y Epstein especulan sobre el estado de salud de Chávez, sometido a tratamientos oncológicos en La Habana y fallecido el 5 de marzo de 2013. “Es muy probable que a Chávez le queden seis meses de vida”, escribe D’Agostino, hipotetizando elecciones inminentes y la posibilidad de que “alguien del movimiento de Chávez, pero menos radical, gane las elecciones”.

Posteriormente su intercambio se vuelve más frecuente. “¿Cómo está mi Water Gazelle?”, pregunta D’Agostino. “Aquí, desnuda”, responde Epstein, quien vuelve a invitarlo a visitar la isla: “Cuando quieras”. No está claro si Epstein llegó a visitar Caracas, pero según el Organized Crime and Corruption Reporting Project, entre 2013 y 2015 el empresario estadounidense se convirtió en un comprador habitual de bonos petroleros venezolanos.

Según el diario El Universal, la relación entre D’Agostino y Epstein ya había sido investigada por el FBI, considerándolo un “interlocutor constante” que buscaba “capitalizar la influencia de Epstein” a través de proyectos conjuntos. El empresario hispano-venezolano también fue sometido a sanciones de Estados Unidos entre 2021 y 2025 por su presunta implicación en el tráfico de crudo venezolano.

Actualmente D’Agostino vive en Palma de Mallorca, adonde regresó en un jet privado tras su liberación en enero, y se presenta como “inversionista inmobiliario” y empresario del sector taurino en España. “Quien me diga que España no es taurina, no es católica y no se entretiene jugando al fútbol no conoce este país”, declaró recientemente en referencia a sus inversiones en la tauromaquia.

Fuentes aseguran que el empresario está vinculado a círculos conservadores y tradicionalistas de Madrid, cercanos a la monarquía. “Aquí D’Agostino es intocable”, afirma el periodista de investigación Jorge Castro, radicado en España, quien sostiene que el empresario “vive bajo la protección de Luis Alfonso de Borbón y las noticias negativas sobre él no prosperan en la península ibérica”.

Sin embargo, Caracas no abandona el caso. Tras su liberación en Italia, el Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela renovó el 21 de febrero la solicitud de extradición (AA30P2026000006) contra el empresario.

D’Agostino sigue bajo investigación por haber creado una estructura que, a través de empresas fachada y flotas fantasma, traficaba petróleo hacia China sin que los ingresos de ese crudo pasaran por el Banco Central de Venezuela”, afirma el experto legal Eligio Rojas, quien sigue de cerca el expediente.



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